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Diferencias entre Transformación Digital y digitalización

 

Una empresa que quiera perdurar no puede dar la espalda a la evolución, y la evolución se llama Transformación Digital. Ningún CEO, director de departamento o comité de dirección que se precie, puede dar la espalda a la Transformación Digital de su marca. No puede pensar que sobrevivirá eternamente con las «estrategias analógicas» de siempre.

En un mundo digitalizado e hiperconectado como el actual, quedarse fuera de la transformación digital, puede ser el comienzo de un declive sin remedio; una ruta hacia un cierre por obsolescencia. En un futuro no tan lejano como muchos imaginan.

Cada día leemos artículos que nos ilustran sobre las fases del Proceso de transformación digital de una Marca, y de qué forma implementarlo en las empresas. Los profesionales que ayudamos a llevarlo a cabo en otras organizaciones, lo hicimos primero con nuestra propia Marca. Existen distintas fórmulas para lograrlo, por lo tanto, podemos decir que no se implementa de la misma forma en todas las organizaciones.

La transformación digital de tu empresa no es una opción, es una necesidad.

La digitalización de una empresa se consigue incorporando herramientas tecnológicas. La transformación digital es una oportunidad para aprender nuevas habilidades y técnicas, que ayudarán a crear una organización más competitiva.

 

Fases de un proceso de Transformación Digital.

 

Llega un día en el que sientes que ha llegado el momento de evolucionar. Quizás porque llevas años leyendo artículos sobre las bondades de la transformación digital, o tal vez porque tienes la sensación de que tu empresa se está quedando atrás. Una transformación profunda es un trabajo de años y, ésta, lo es. No es un trabajo de un par de meses, por lo tanto, la decisión de cómo y con quién desarrollarla, debe estar bien meditada.

Antes de comenzar a trabajar, hay distintas fases por las que suelen pasar en todas las empresas.

 

  1. Fase 1 – Aceptación: como sucede en todo proceso, la digitalización de una empresa tiene sus propias fases. La primera de todas, es aquella en la que comprendes que estás perdiendo competitividad, que tu Marca se está quedando al margen de algo grande. Entonces sientes la necesidad de adaptarte a una realidad imparable pero ciertamente desconocida.
  2. Fase 2 – Búsqueda: Una forma habitual de buscar a una empresa o profesional que te ayude en tamaño objetivo, es preguntar a conocidos, amigos o contactos de otras empresas. Las recomendaciones siguen tan vivas como siempre, pensar lo contrario sería un error. Siempre serán una forma muy efectiva y segura de encontrar lo que realmente necesitas.
  3. Fase 3 – Selección: Una vez has localizado a distintos profesionales, todos ellos aparentemente capacitados para ayudarte en esta aventura, debes hacer una primera criba. Quizás más por intuición que por conocimientos reales.
  4. Fase 4 – Contratación: Finalmente, con las mejores presentaciones sobre cómo abordar la transformación digital, abrirás un proceso de selección; en ocasiones excesivamente largo, y tomarás una decisión.

 

Acepta que tu empresa necesita una transformación y no sólo digitalizarse.

 

En la fase de aceptación, todavía no sabes qué significa exactamente digitalizar tu Marca. Lo normal es tener la sensación de que deberías incorporar más tecnología en tu empresa, pero esto no son más que herramientas. Aquí eres bastante vulnerable y es muy fácil caer en propuestas muy rimbombantes; pero a veces completamente huecas. Vacías de contenido. Quizás en este momento puedas confundir SEO con digitalización.

El posicionamiento orgánico (SEO) de vuestra marca en los buscadores, os hará un poco más digitales, pero un buen SEO no es sinónimo de transformación hacia una cultura más digital. Este último concepto es mucho más amplio y engloba a todas las personas de la organización; a todos los departamentos de tu Marca; también a tus clientes y proveedores. Es una actitud distinta frente al día a día del negocio y esto requiere de cierto tiempo para asimilarlo por completo.

En el proceso de transformación hacia lo digital, debemos hacer una revisión de los productos y servicios, así como de los procesos y de las estrategias. Es un momento de reinvención, adaptación y evolución. En algunas ocasiones también implica una revisión de la imagen de la marca. Hablamos de una revisión profunda. Es posible que sea el momento de llevar a cabo un reBranding en toda regla. Los empleados deberán adquirir habilidades nuevas, y también será un buen momento para decidir si será necesario incorporar nuevo talento. Ampliando la plantilla.

La transformación hacia lo digital mejora la competitividad de las empresas. En un mundo impredecible, como el actual, es algo más que una necesidad. El mundo cambia a una velocidad de vértigo, y no hablamos de cambios menores, sino de transformaciones muy profundas.

 

¿Qué conseguirás con esta transformación de marca?

 

Al transformar tu empresa conseguirás conocer mejor a tus clientes, modificando procesos y aprovechando las herramientas digitales. Con todas estas herramientas y sumando el conocimiento del sector, estaréis preparados para crear nuevos modelos de negocio. Nuevas habilidades que os ayudarán a ser más competitivos y mucho más talentosos.

Gracias a esta transformación, se logran objetivos tan importantes, como:

  • Conseguir nuevas vías de ingresos
  • Mejorar la eficiencia y las operaciones
  • Impulsar la imagen y el branding de marca
  • Mejorar la cooperación entre departamentos
  • Construir nuevas y mejores experiencias para los clientes
  • Incrementar la capacidad analítica y de recopilación de datos
  • Lograr que la innovación forme parte del adn de la compañía
  • Incrementar la capacidad de adaptación a los cambios del mercado
  • Coordinar a vendedores y marketeros para que trabajen en equipo y no enfrentados…

Esta transformación es un proceso, no un objetivo. Si lo planteas solamente como un objetivo, te quedarás en la digitalización, pero no será una transformación real de la compañia. Sólo será posible si lo desean todas las personas de la empresa. Es un proceso en el que se necesita implicación, determinación, ganas de aprender y también de equivocarse. Por eso es importante abordarlo como un equipo. No es un hito de una sola persona. Aquí nadie debe ponerse medallas.

Las marcas viven en un mundo digital, mucho más global que hace unos años y también hay que entender que ese mundo global está conectado. Todo está al alcance de un clic; un contacto, una venta y también la pérdida de un cliente. Las marcas deben entender esta evolución como un reto interesante, no como una losa que le ha caído para entorpercer su trabajo. Es un aprendizaje profesional muy interensante, que además ayudará a los empleados a ser más competitivos. Algo que les será de gran ayuda durante toda su carrera profesional.

 

Una transformación integral.

 

Dependiendo más de la marca que del sector donde se mueva la empresa, deberemos abordar este proceso de transformación de formas parecidas, pero realmente distintas. En algunos casos el modelo de negocio se sitúa en el centro, en otras ocasiones, es posible que sea el branding lo que situemos en el centro del proceso de cambio.

Lo común en todas las marcas que quieren abrazar la transformación digital, es que se trata de una evolución integral. No importa si el centro; el punto neurálgico desde el que se expandirá el cambio hacia toda la organización, es el branding, el modelo de negocio, la cultura empresarial, la necesidad de explorar nuevos mercados… Porque será una transformación de toda la compañía, principalmente de las personas y los procesos de trabajo.

La tecnología cambia y seguirá evolucionando, esto también modificará el comportamiento de nuestros clientes a lo largo del tiempo. Esto significa que la cultura de la adaptación al cambio debe formar parte del adn de las empresas. Es necesario redefinir el modelo de negocio de las marcas mucho más rápido que antes. En la era digital, el éxito se reserva para aquellas organizaciones que trabajan con personas que aprenden constantamente. Y que lo hacen por convicción, no por obligación. Si lo haces por obligación, nunca sacarás todo el potencial de las herramientas y del equipo con el que trabajas.

Los negocios serán digitales o no serán. Porque los clientes utilizan la tecnología para estar en contacto con el mundo.

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