Un buen Plan de Transformación Digital es aquel que involucra a todas las personas de la empresa: marketing, ventas, comunicación, RRHH, operaciones, dirección… Si nos olvidamos de algún departamento el éxito del plan de transformación digital se complica. No podemos dejar a nadie atrás. Si nos olvidamos de algún departamento de la empresa; si nos olvidamos de algunas personas, estaremos haciendo un maquillaje. No será una transformación en toda regla.

Desarrollar un Plan de Transformación Digital competitivo y lógico, te ayudará a transitar por un mundo incierto aunque fascinante. Es un proceso exigente, ilusionante y que precisa de tiempo para poder llevarlo a cabo. La transformación hacia lo digital es inevitable. Siempre puedes escoger la otra opción: no hacer nada. A ver qué pasa. En este caso, lo que pasará es que el coste de la inacción será muy superior al coste de la transformación. Sí, todo tiene un coste. Hacer también cuesta. Cuesta tiempo y dinero. ¿O en lugar de coste, debería decir inversión?

¿Por qué no deberías elegir la inacción? Porque nos encontramos ante un momento de cambio muy profundo. Estamos metidos, de lleno, en un cambio de Era. Esto, te guste o no, es una realidad. Tú no has elegido este cambio. Aunque la elección no sea tuya, debes transformate. Y la transformación de la que escribo, es una nueva visión y forma de trabajar. Cuando comiences a cambiar ya nunca volverás a trabajar igual que antes. Tu manera de comenzar y acabar la jornada será diferente. Tus pensamientos internos, aquellos que te acompañan durante toda la jornada, también cambiarán. En mi caso, si te sirve de consuelo, el cambio ha sido a mucho mejor.

 

Agenda digital 2025.

 

Antes de profundizar en las empresas y su necesidad de transformarse, me gustaría hacer algún comentario acerca de la Agenda Digital 2025. Y es que nuevamente, después de haber leído gran parte del escrito presentado por el gobierno, tengo la sensación de que todo esto está vacío de contenido real. Bueno, contenido tiene, el texto es extenso y bastante «infumable» en algunos aspectos, pero no tiene el valor real que debería. O como mínimo no lo parece.

Las personas que decidimos aprender sobre digitalización y transformación digital, hace más de diez años, también somos ciudadanos de a pie. Sufrimos los cambios igual que el resto de personas. Para bien o para mal. Y nos hemos transformado mediante un aprendizaje profundo. Nos hemos transformado como profesionales y también como ciudadanos.

Este aprendizaje ha sido posible gracias a las herramientas tecnológicas, pero las herramientas no son la transformación. Nos hemos transformado porque comprendemos cómo debemos adaptarlas a nuestras necesidades diarias. Sabemos para qué sirven, sabemos cómo mejoran nuestro día a día, y también sabemos cómo mejorar nuestros resultados con ellas. Ya no trabajamos igual, no vivimos igual, no comezamos nuestra jornada de igual forma. Nuestros resultados tampoco son los mismos de antes. Son mucho mejores.

 

Transformación profunda. Separación profunda.

 

Si el aprendizaje no es profundo y no se plantea desde la base, las herramientas tecnológicas pueden suponer un problema añadido. Pueden añadir más estrés, más frustración y también más capas de separación entre las personas. Si basamos la transformación en la tecnología y no en las personas, corremos el riesgo de dejar a muchas de ellas fuera. Y muchas de esas personas son tus clientes, no lo olvides.

Cuando desde las administraciones públicas, plantean esta evolución como una necesidad de incrementar el uso de herramientas tecnológicas; y el incentivo está centrado en esto, están construyendo una barrera infranqueable entre la propia administración y los ciudadanos. ¿Por qué? Porque las personas quedan fuera de la ecuación.

Si queremos que la Agenda Digital 2025 sea un éxito, es necesario comprender esto. Las herramientas tenológicas se presuponen, sin ellas no existiría una transformación hacia lo digital, pero no son la transformación en sí misma. Seguimos confundiendo herramientas y objetivos. Conforme avanzaba en la lectura cada vez me perdía más. Y es que tengo la sensación de que esos textos están vacíos de contenido. Que nuevamente nos encontramos delante de una situación que no se ajusta a las necesidades reales. Que no se ajusta a las personas.

 

 

Transformación digital de la empresa.

 

En los años noventa, la mayoría de empresas no tenían en su horizonte ningún Plan de Transformación hacia lo Digital. No era, por lo tanto, uno de sus objetivos principales. Por aquel entonces, Internet se utilizaba pricipalmente para conseguir o intercambiar información. En la actualidad, Internet es un lugar habitual de consulta y búsqueda de información con intención de compra. Muchas empresas comienzan a estar ocupadas en su digitalización, pero no en su transformación. Esto pasa porque desconocen por completo a qué se están enfrentando. Desde Ventas Híbridas lo comprobamos a diario en medianas y grandes empresas.

Cuando hablamos de digitalización no nos referimos únicamente a las empresas. La sociedad hace tiempo que comenzó su particular viaje hacia lo digital. De hecho, la necesidad; incluso en algunos casos la urgencia que tienen las empresas por digitalizarse, viene marcada principalmente por los consumidores. Desde las marcas, comienzan a entender que si no caminan por donde caminan sus clientes se distanciarán y perderán el contacto con ellos. Y cuanto esto suceda, serán irrelevantes.

El mercado marca unos plazos y las empresas que no sean capaces de cumplirlos, corren el riesgo de quedarse fuera. De cerrar por obsolescencia y descolgamiento. Pero no sólo debemos transitar por lo digital porque allí están nuestros clientes. También es importante entender la importancia que tiene la gestión de datos. Para seguir siendo competitivos como empresas, y también como profesionales, debemos manejar y comprender mucha información. Quedarnos fuera de la recopilación y análisis de datos, no parece una buena decisión a estas alturas.

 

Digitalización vs. transformación.

 

La digitalización es una cuestión tecnológica compleja, que precisa de perfiles heterogéneos en función de la naturaleza del negocio. La transformación digital es un cambio de paradigma, una transformación donde las personas deben asumir el papel de actor principal.

Quizás te hayas cansado de leer que esto va de personas. Aunque es así. Las personas son las auténticas protagonistas. Las herramientas tecnológicas nos ayudan a recorrer el camino, las personas son las que «pilotan» el cambio. Las personas son las que llevan a cabo la transformación de las marcas.

 

Iniciando el camino con una consultoría.

 

Cuando un cliente potencial nos contacta, lo primero que hacemos es planificar una primera visita informativa. Últimamente la totalidad de estas reuniones se realizan mediante vídeo conferencia. Durante este último año; por causas evidentes (pandemia), desde las empresas se han acostumbrado a las vídeo conferencias. Es una forma de economizar el tiempo y ser más efectivos. ¿Se han acostumbrado por obligación? Probablemente, y también han descubierto un mundo de posibilidades online.

Esta primera toma de contacto es un momento clave en todo el proceso. La preparamos muy bien. A conciencia. Cuando digo a conciencia, es a conciencia. Si no dedicamos sendas horas a planificar esta primera reunión, difícilmente podremos seguir avanzando. En la primera toma de contacto, te la juegas. Si repites el mismo mensaje que comparten tus competidores, probablemente te quedarás fuera del partido. Si eres diferente y no eres capaz de comunicarlo, no pasarás a la siguiente fase. Aunque tu marca sea la más preparada.

Desde las empresas saben detectar cuándo se ha preparado muy bien una reunión, lo respetan, lo agradecen y te escuchan. Lo mejor de todo es que la mayoría de interlocutores así nos lo hacen saber. Nos dicen que hemos hecho un gran trabajo; «que nos lo hemos currado» y automáticamente se sienten actores principales en todo este proceso. Como debe de ser. ¿Lo mejor de todo esto? En ese preciso momento, mentalmente están descartando a otros candidatos al título. Te escuchan atentamente y responden a todas tus preguntas con gran interés.

Si te escuchan, podrás trasladar todas aquellas preguntas clave para el proceso. Si se sienten respetados como personas y profesionales, participarán de forma activa y contestarán a todas esas preguntas con gran interés. Hacer preguntas interesantes es algo clave para que el proceso avance de forma satisfactoria.

 

Para liderar una transformación, debemos hacer buenas preguntas.

 

Durante la primera toma de contacto la clave reside en hacer buenas preguntas. A veces pensamos que lo más importante son las respuestas, lo son, claro que lo son, aunque la calidad de esas respuestas dependerá principalmente de las preguntas que seamos capaces de formular.

Formular buenas preguntas es sinónimo de haber hecho un buen trabajo previo. Si no te preparas no hay buenas preguntas. Plantear las cuestiones adecuadas; nos ayudará a entender mucho mejor en qué punto de transformación (o no transformación) se encuentran dentro de la organización. Este es el punto de partida para determinar cómo les podremos acompañar en todo este proceso.

En la venta, como sucede en el deporte, debemos ir «partido a partido», planteando cada encuentro como si fuera una final.

 

Un plan de transformación, sin prisa, y sin pausa.

 

Cuando afrontamos una transformación de tal magnitud no podemos ir deprisa. Si queremos hacerlo rápido, corremos el riesgo de tropezar y caer. Esto nos obliga a comenzar esta relación empresarial mediante una consultoría. Durante este tiempo el objetivo principal es comprender al cliente desde dentro. Comprenderlo perfectamente.

Nos centramos en las personas, los productos y servicios, cómo están organizados los departamentos, cómo se comunican entre sí, en qué nivel de digitalización se encuentran, si tienen definidos unos valores reales, un propósito claro, si el portfolio de productos está bien ordenado, y un largo etcétera.

Las personas, como eje vertebrador de la empresa, se van uniendo conforme avanza el proceso. Esto significa que trabajaremos con todos los departamentos; unos más que otros, evidentemente. Aunque no podemos olividarnos de nadie.

La transformación hacia lo digital, hacia converger de forma natural en lo presencial y lo virtual, es una cuestión de tiempo. Durante el camino, ayudamos a nuestros clientes a potenciar el talento, a conectar todos los departamentos. El principal objetivo es que todo el mundo se sienta partícipe, que todas las personas se sientan respetadas.

Cuesta mucho encontrar talento y las empresas no se pueden permitir el lujo de perderlo. O mucho peor: que ese talento se marche a la competencia. ¿Estás preparado para comenzar la transformación de tu marca? Ha llegado el momento de las personas.

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