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El Marketing es una “materia” en constante evolución y ha sufrido muchísimas transformaciones estas últimas décadas. Destacar, a modo de ejemplo, que en los años cincuenta y sesenta, la actividad se centraba básicamente en el producto, evolucionando en los setenta y ochenta a la gestión del cliente.

En la actualidad, la información se encuentra al alcance de “casi” todos y un consumidor bien informado y conectado, es una persona con criterio. En este sentido, el consumidor ejerce su propia soberanía y está preparado para valorar la autenticidad de una marca. Por ese motivo, Marketing y confianza van de la mano, siendo el Marketing algo más que publicidad o ventas.

Marketing, interconexión y consumidores.

 

Lo primero que muchas personas hacemos al levantarnos es mirar el móvil, la tablet o el ordenador y solemos comenzar el día, contestando aquellos mensajes que quedaron pendientes la jornada anterior. Puede que lo último que hiciéramos ayer, antes de ir a dormir, fuera apagar todos esos dispositivos.

Confiamos menos en cualquier empresa y hemos trasladado esa confianza a otros consumidores, el Marketing debe tener en cuenta esa interconexión entre personas. Esas personas con quienes compartimos momentos en redes; y que se han convertido en los mejores o peores prescriptores de las marcas.

Muchas personas quieren conectar con otras personas y no tanto con empresas, la función principal de éstas, pasa por facilitar esa conexión entre consumidores. Pensar que una comunidad está al servicio de la empresa es un gran error, debería ser al revés. El enfoque respecto al Marketing que debemos aplicar en las empresas, es muy distinto en mundo conectado.

Las conversaciones pueden diluir el Marketing de cualquier empresa.

 

El boca a boca que ejercen los consumidores puede transformarse en buena o mala publicidad. El problema en una sociedad interconectada, es que la repercusión o alcance de una mala acción es muchísimo mayor. El Marketing se resiente cuando los consumidores ejercen su voz para protestar.

Todos habremos oído en alguna ocasión, que un cliente insatisfecho se lo contará a diez personas. En este momento, el número de personas a quienes que llegará la noticia, dependerá del volumen de seguidores que acumule en sus redes. Si además, este consumidor es un “líder”, su opinión pesará sobremanera y puede provocar la pérdida de clientes.

 

Si el consumidor ejerce su soberanía, ¿qué pinta el Marketing en todo esto?

 

Marketing y la soberanía del consumidor

 

El concepto de diferenciación, tal y como lo conocemos, no es suficiente en un plan de Marketing actual. Ahora también debemos transmitir unos valores. Una Marca se diferencia de otra por lo que es y la decisión de pertenecer a las comunidades de una u otra, dependerá de su “ADN”. Un buen anuncio puede enganchar a unos cuantos consumidores pero si la marca no es auténtica, lo descubrirán más pronto que tarde.

Conseguir que las empresas sean “más humanas” no es fácil, de hecho, es más difícil transmitir un ADN auténtico, que mostrar una diferencia más o menos tangible de un producto. Que los consumidores tengan una idea clara sobre una marca, no significa que ésta sea buena, ni que cumpla con sus promesas. Tampoco que esté ejerciendo un Marketing responsable.

Para que una marca sea percibida como “auténtica” deberá transmitir su misión a los consumidores y los valores a todos sus empleados, proveedores, así como el canal de distribución, si es el caso. El objetivo es llegar a la integración entre Marketing y valores, si somos capaces de conseguirlo, funcionará, porque los habremos hecho por convicción.

IMAGEN: by WarmSleepy // Una luz entre…

Y tú, ¿Consideras importante integrar Marketing y valores, sabiendo que el consumidor ejerce su propia soberanía?