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Adaptarse a los cambios no sólo es importante, también es necesario, aunque muchas empresas se empeñen en seguir con antiguas e improductivas metodologías de trabajo. Evolucionar no significa dejar de lado aquello que funciona y esa evolución debe hacerse de forma natural.

Los cambios tecnológicos nos facilitan el trabajo y no deberíamos perder las formas, disponer de tecnología que nos permite el acercamiento a nuestro target, no significa que todo vale. Existen diversas maneras de contactar con tu Público Objetivo y lo importante es no terminar en “la bandeja de spam”.

 

Usando bien la tecnología: contactando con tu Público Objetivo.

 

Aprender y adaptarse es muy importante para que empresas y profesionales sobrevivan. Estar atentos a los cambios, formarse constantemente y no dar la espalda a nuevos métodos de trabajo, puede mejorar nuestra productividad y resultados. Un ejemplo claro es evolucionar en nuestra comunicación, en la forma y también en las herramientas que utilizamos para contactar con nuestro Público Objetivo.

Cuando hablamos de tecnología, comunicación, aproximación y/o contacto con clientes potenciales, solemos pensar en el correo electrónico (email marketing). Esta forma de contacto no es nueva y todos la “sufrimos” de vez en cuando, lo positivo es que podemos gestionar este correo no deseado mediante una carpeta llamada spam.

Por cierto y ya que hablamos de este tema, es importante revisar la carpeta del correo no deseado, al menos una vez por semana. En alguna ocasión se puede colar allí un mensaje importante, recuerda que la configuración es efectiva pero no infalible.

Si tenemos en cuenta, que el buen uso de la tecnología nos facilita el acercamiento a ese Público Objetivo; no la utilicemos para producir un efecto negativo.

 

Cómo contactar con tu público objetivo sin hacer spam

 

Atendiendo bien a tus clientes y contactos.

Hablando con un cliente, no hace demasiados días, me preguntó lo siguiente: -¿cómo es que siempre que os llamo o envío un mensaje, respondéis de forma casi inmediata y mi otro proveedor no lo hacía prácticamente nunca?- Mi respuesta fue clara:

  1. Primero, porque tenemos vocación de servicio y más de 20 años de experiencia
  2. Segundo, porque el marketing online y la comunicación es cosa de profesionales formados en estas materias; y no de cualquiera que tenga habilidades como usuario de Facebook.

Quiero destacar que he pasado de forma superficial por el correo electrónico; porque ya se ha escrito mucho sobre esta cuestión. Prefiero centrarme en otros canales, como las redes sociales, que también nos permiten contactar con el Público Objetivo.

Para ello, haré un pequeño repaso de dos de ellas: Facebook y LinkedIn. Así podremos comprobar cómo se está realizando ese acercamiento, si está mal planteado y resulta intrusivo.

¿Sabemos acercarnos a nuestro Público Objetivo en RRSS?

  • Facebook

Esta red social, quizás la más conocida y muy utilizada para contactar, no se encuentra ajena a malas prácticas, como habréis comprobado en más de una ocasión. Algunos ejemplos de spam puro y duro pueden ser:

  • Invadir una publicación de otro usuario en su TL para promocionarse.
  • Enviar invitaciones a participar en juegos, de forma casi compulsiva a personas con las que nunca has hablado (esta ya ha pasado de moda, pero tuvo su auge) Recordad que, como dice Andy Stalman: «Hoy todo dura nada»
  • Dejar comentarios aparentemente banales en publicaciones de terceros con el objetivo de hacer publicidad. Añadiendo un link a un post del blog o una página web.
  • Invitar a seguir páginas sin criterio alguno, a discreción y a personas que no tienen ninguna afinidad con la temática…

Pero existe otra forma más directa y aparentemente más sutil de acercarse a tu público objetivo, aunque no por ello menos molesta e invasiva: solicitar amistad para segundos más tarde, bombardear con mensajes comerciales o invitaciones a seguir páginas de temáticas dispares.

La comunicación y/o la venta es algo mucho más sutil y elegante, está al alcance de profesionales aptos para desarrollar ese trabajo y nada tienen que ver con molestar e invadir la privacidad de las demás personas.

  • LinkedIn

Durante mucho tiempo nos hemos librado del spam en esta red social, esto no significa que no hubiera prácticas de este tipo, pero no tantas como suelo ver en la actualidad. Podríamos decir, sin miedo a equivocarnos, que el spam ha llegó a LinkedIn para quedarse. Algunos ejemplos que me voy encontrando serían:

  • Hacer un envío masivo de publicidad directa de un servicio… sin tener en cuenta las necesidades o afinidades de los destinatarios y sin fijarte en sus perfiles.

Suelo recibir mensajes comerciales ofreciéndome los Servicios de Marketing Online y comunicación. Sólo tienes que entrar en mi perfil para comprobar que somos competencia y no tendría demasiado sentido que contratara los servicios de otra empresa que hace lo mismo que nosotros, para promocionar la nuestra. ¿O sería transgresor?

  • Pensar que la cantidad es mejor que la calidad.

Bombardear constantemente a tus seguidos o Público Objetivo de LinkedIn, no hará que vendas más. Lo que ocurrirá es que te vean como un spammer, es decir, el pesado de toda la vida. Recuerda que este red social no es Twitter.

Contactando de forma correcta con tu Público Objetivo.

 

Hay muchas formas de contactar o acercarnos a nuestro Público Objetivo, algunas de ellas son poco profesionales y producen el efecto contrario al deseado, es decir, rechazo y desaprobación.

Son fruto de la proliferación de «pseudocomerciales» y «pseudocomunicadores» que piensan que todo está permitido y lo único que importa es molestar a cuantas más personas mejor porque, de esta forma, multiplicaremos las posibilidades de vender algo.

No entienden que tener cierta habilidad para utilizar las redes sociales, no implica tener experiencia ni formación necesaria para comunicar y/o vender.

No contactar como no te gusta que te contacten a ti, puede ser un buen comienzo.

Y tú, ¿crees que se puede contactar con el público objetivo de cualquier negocio, sin hacer spam?

Fotos: liquene // Sebastiaan ter Burg