Implementar un CRM es una de las decisiones más importantes a la hora de profesionalizar un departamento de ventas. Un buen CRM, bien implementado y, por encima de todo, bien ejecutado, mejora la priorización de oportunidades y ayuda a prever ingresos con mayor precisión.

La contratación de un programa como este suele comenzar con una pregunta en un comité de dirección: -¿Deberíamos implementar un CRM para ventas?- Y a partir de ese momento se investigan herramientas, se comparan funcionalidades y se organizan demos. Se habla con proveedores, se evalúan precios, integraciones, posibilidades de automatización, y después de varias reuniones y bastantes días de trabajos previos, se toma una decisión y comienza la implementación.

Muchas empresas descubren algo frustrante tras invertir bastante tiempo y no poco dinero. Y el verdadero problema, en la mayoría de los casos, ocurre mucho antes de empezar a configurarlo.

 

Se termina de implantar el CRM y se presenta al equipo de ventas.

Tras la presentación al equipo de ventas, al que pillan por sorpresa, comienzan a aparecer los primeros problemas.

Los primeros comentarios suelen parecer pequeños detalles. -Aquí faltaría un campo. Esta fase del pipeline no tiene mucho sentido. Nos obligáis a rellenar demasiada información- Y, en muy poco tiempo, la cosa se pone un poco más dura: -Esto no refleja cómo vendemos realmente. Registrar todo esto nos quita tiempo para vender. El CRM está pensado para management, no para nosotros-.

Lo que en teoría debía mejorar el proceso comercial empieza a generar enfrentamientos. Los comerciales empiezan a utilizarlo a medias. Algunas oportunidades se registran. Otras no. Las actividades no siempre se anotan. Los datos quedan incompletos. Y después de unos meses aparece una conclusión que se escucha con frecuencia: “El CRM no funciona.” Pero en realidad el problema no está en la herramienta. El problema empezó mucho antes. Todo se ha hecho a espaldas del departamento de ventas.

 

El CRM no refleja realmente cómo vende la empresa

Este es uno de los errores más comunes en proyectos de CRM. La decisión suele tomarse desde:

  • Dirección
  • IT
  • Operaciones
  • O consultores externos

Todos ellos pueden aportar valor en la selección de la herramienta. Pero hay un actor clave que muchas veces participa demasiado tarde en el proceso: el equipo de ventas. Son ellos quienes van a utilizar el CRM todos los días. Son ellos quienes conocen las conversaciones con clientes. Y también son ellos quienes saben qué información es realmente útil en cada oportunidad.

Cuando el sistema se diseña sin tener en cuenta esa realidad, ocurre algo muy previsible: el CRM no refleja cómo vende realmente la empresa. Y cuando una herramienta no refleja la realidad del trabajo diario, los equipos tienden a ignorarla. No por rebeldía. Por simple pragmatismo.

 

Es una herramienta para ventas. No es un proyecto tecnológico

Muchas empresas abordan el CRM como un proyecto tecnológico. Pero en realidad implementar un CRM es, sobre todo, un proyecto de proceso comercial. Antes de configurar campos o pipelines, hay preguntas mucho más importantes:

  • ¿Cómo se generan realmente las oportunidades?
  • ¿Qué etapas tiene nuestro proceso de venta?
  • ¿Qué información es clave en cada fase?
  • ¿Qué señales indican que una oportunidad es real?
  • ¿Los vendedores pasan muchos días fuera de la oficina?
  • ¿Se puede conectar fácilmente con el ERP para tener información de productos más o menos vendidos?

Si estas preguntas no se trabajan con el equipo comercial, el CRM que se implante puede ser técnicamente correcto… pero poco útil en la práctica.

 

El verdadero indicador de éxito en un CRM

Un CRM no tiene éxito porque tenga muchas funcionalidades. Tampoco porque el proveedor sea conocido. El verdadero indicador de éxito es mucho más simple: si el equipo comercial lo utiliza de forma natural en su día a día. Cuando eso ocurre, el CRM se convierte en cuatro cosas muy valiosas:

  1. Una memoria compartida del proceso comercial
  2. Una herramienta para priorizar oportunidades
  3. Una base fiable para prever ventas
  4. Un aliado para preparar mejor las visitas

Pero cuando la adopción falla, el CRM se convierte en algo muy diferente.

  1. Una base de datos incompleta.
  2. Un sistema en el que nadie confía.
  3. Y una inversión que no genera el valor esperado.
  4. Un pérdida de tiempo de venta

 

Tres señales de que tu CRM se implementó sin contar realmente con ventas

El problema de anunciar que ya hay un CRM de obligado uso, inesperadamente en una reunión de ventas y sin haber contado con los actores principales; las personas que deberán convertir este gasto en una buena inversión, es que se percibe como una medida de control y no cómo lo que realmente es: una herramientas que ayuda en el trabajo diario de ventas y sus resultados. Hay algunos síntomas bastante claros que evidencian el desastre:

  1. El pipeline no refleja cómo venden los comerciales
  2. El equipo evita registrar información quizás porque no es un sistema cómodo
  3. Los comerciales perciben el CRM como una tarea administrativa más.
  4. Las previsiones de ventas nunca coinciden con la realidad
  5. El programa no sirve para las reuniones de ventas y se terminan haciendo con Excel…

Cuando los datos del CRM no reflejan lo que realmente está pasando en el mercado, este programa pierde valor.

 

Antes de implementar un CRM, ten en cuenta esto

¿Por qué fracasan muchas implementaciones de CRM?
Porque el CRM se diseña pensando en el sistema… y no en cómo venden realmente los comerciales. Se definen campos, etapas y reportes desde una perspectiva de gestión o tecnología, pero sin analizar cómo se generan las oportunidades o cómo avanzan las conversaciones con clientes. Cuando el CRM no encaja con la forma real de vender, el equipo termina utilizándolo solo a medias.

¿Quién debería participar en la implementación de un CRM?
La decisión puede impulsarse desde dirección, operaciones o IT, pero el equipo comercial debe estar involucrado desde el principio. Porque son los vendedores los que están en contacto con clientes todos los días. Es cierto que tampoco pueden ser ellos las únicas personas que definan cómo deberá implementarse, pero una cosa es que no sean únicamente los comerciales, y otra muy distinta es que nadie cuente con ellos.

¿Cuál es el verdadero indicador de éxito de un CRM?
Debo decir que no es la cantidad de funcionalidades que tenga el programa. El indicador más claro es mucho más simple: que el equipo comercial lo utilice de forma natural en su día a día. Que no lo vean como un problema añadido a su trabajo. Cuando los vendedores registran oportunidades, actualizan conversaciones y consultan el CRM porque les resulta útil para vender mejor, la implementación está funcionando. Y las reuniones de ventas mejoran notablemente.

Muchas empresas que no se hicieron estas preguntas han fracasado estrepitosamente al querer implementar un CRM. Convirtiendo lo que inicialmente era una inversión aparentemente buena, en un gasto. En un malgasto de recursos y de tiempo.

No cometas tú ese mismo error.

 

Albert Ramos Catalán lleva más de 25 años vendiendo y trabajando con equipos comerciales en empresas medianas y grandes.

Con el tiempo llegó a una conclusión clara: el problema casi nunca está en los vendedores, sino en cómo está pensada la venta dentro de la empresa. Demasiada improvisación, demasiada presión y muy poco sistema.

Por eso hoy trabaja con vendedores senior, directores comerciales y CEOs que quieren ordenar su modelo comercial y dejar de depender de héroes. No desde la teoría, sino desde la realidad del día a día.

Cree en las ventas cuando están bien pensadas, bien dirigidas y alineadas con marketing. De ahí nace su enfoque de ventas híbridas, un marco para convertir la venta en un sistema claro, humano y escalable.