En la mayoría de las empresas, si quieres innovar, pero innovar de verdad, tienes que ser una persona muy fuerte. Quizás te sorprenda que diga esto de algo tan necesario como la innovación. Que lo más importante para proponer innovaciones es que seas una persona muy fuerte, pero desgraciadamente es así. En las empresas no gustan mucho los cambios. Bueno, las empresas no tienen ninguna culpa. Son las personas las que rechazan cualquier cambio.

Cuanto más grande es la empresa, es probable que cualquier innovación sea más complicada todavía. Estoy hablando por supuesto de cambios necesarios. Como una digitalización para no perder competitividad; una mejora necesaria en la atención al cliente; una evolución indispensable de productos o servicios; o la transformación digital de las personas.

No estoy hablando de caprichos y tampoco de ocurrencias. Que también las hay, por supuesto. La labor de dirección es saber cuándo estamos ante una ocurrencia, o ante una necesidad real de cambio o de transformación más profunda.

 

Significado de innovar.

 

Para evitar errores o controversias, me gustaría aclarar primero cómo se define la innovación. Según podemos leer en la wikipedia acerca de qué es innovación: «Innovación es un proceso que introduce novedades y que se refiere a modificar elementos ya existentes con el fin de mejorarlos, aunque también es posible en la implementación de elementos totalmente nuevos«

La innovación se plantea para mejorar, evidentemente. Esta palabra, en el mundo empresarial está directamente ligada a la mejora de procesos, mejora de la gestión empresarial, de la calidad, de la satisfacción al cliente… Todo inicio en esta dirección, se supone que debe ayudar a que una organización sea más competitiva y pueda crecer de forma correcta.

¿Qué ocurre entonces en las empresas? ¿Por qué la innovación es tan difícil? No tengo una respuesta mágica y una solución inmediata, evidentemente. Mi intención es compartir experiencias después de 25 años trabajando en ventas, marketing y operaciones. En tres empresas multinacionales, por cuenta ajena, y poco más de diez años por cuenta propia. Ayudando ahora a empresas medianas y grandes a mejorar sus procesos comerciales y sus resultados en ventas. En «analógico» y en digital.

Desde mi experiencia, lo que he aprendido es que la innovación es complicada porque no hay tantas personas a las que les gusten los cambios. Cuando alguien plantea un cambio, la mayoría de personas ponen mala cara. Cuando se plantean cambios es difícil encontrar a personas que se sientan motivadas. Lo que realmente apreciarás, en general, si planteas cambios, son malas caras. Algunas personas por falta de implicación (no siempre por culpa suya), y otras porque no quieren perder su estatus.

 

Educar en la innovación.

 

Se puede educar en qué es innovación y su importancia. Por eso ahora quiero hablar de la época escolar. Hemos leído muchas veces, y estoy totalmente de acuerdo, que cuando iniciamos nuestra escolarización comenzamos a separarnos de la innovación y también de la creatividad. En ese momento pasamos a formar parte de un sistema que castiga lo diferente. Y a partir de ese momento escucharemos muchas veces esta fatídica frase: «las cosas siempre se han hecho así, y no lo vamos a cambiar ahora».

Si estando en la escuela planteas una nueva forma de hacer las cosas, por pequeña que sea, normalmente recibirás una negativa tajante. De hecho, molesta mucho que alguien proponga cambiar algo. Y esa molestia no viene únicamente desde arriba, no te confundas. A tu lado también tienes y tendrás; en la escuela o en la empresa, a muchas personas que no querrán cambiar nada. No les gustan los cambios. Quizás porque los cambios les hacen sentir vulnerables y más inseguras.

La formación actual en la escuela; lo veo en nuestros hijos, es muy similar a la que recibíamos los padres hace 30 años. Los niños y los adolescentes actuales ya no son iguales que antes. Es normal. Además de esto, ahora los cambios se producen a una velocidad vertiginosa. Mucho más rápido que antes, por lo tanto, la capacidad de adaptación al cambio es mucho más necesaria que antaño.

El sistema educativo sigue basándose en memorizar para pasar un examen, y debería potenciarse más la comprensión y el razonamiento. Recuerdo que cuando estaba en EGB tenía estas discusiones con los profesores. Les preguntaba por qué debíamos memorizar y no tanto entender. Me cuesta aceptar que la escuela siga siendo así hoy en día.

 

Los niños y adolescentes tendrán que introducir novedades en las empresas.

 

Formar personas que sean capaces de tomar decisiones, que no tengan miedo al fracaso y lo entiendan como una opción necesaria para aprender, depende en gran medida de toda la comunidad educativa. ¿Cómo serán las marcas y empresas del futuro si no aprovechamos a toda esta generación? Dicho de otra forma: ¿estamos dispuestos a hipotecar los futuros negocios y asumir que podrían haber sido un poco más brillantes?

En alguna ocasión he comentado que debemos buscar un equilibrio entre juventud y experiencia. No creo que las empresas deban estar formadas por jóvenes exclusivamente, de ser así, se perderían muchas posibilidades. Lo importante es que las personas que la integren tengan una visión conjunta y hablen el mismo código empresarial.

Para que las marcas y empresas del presente y futuro tengan personalidad, debemos ayudar a las personas a tener criterio propio y crear espacios que motiven el pensamiento crítico. No podemos basar un modelo de educación en memorizar cosas que dentro de muy poco tiempo estarán obsoletas.

Si los implicados en la formación y educación de los futuros trabajadores y empresarios no nos ponemos al día, seguiremos caminos distintos y cada vez estaremos más distanciados. Para poder ayudar y comprender a nuestros pequeños genios, debemos abrir nuestras mentes y no dejar de aprender con ellos y de ellos.

 

No tengas miedo de cambiar y transformar aquello que es necesario.

 

No hay que cambiar por cambiar. Que nadie se equivoque. No cambies aquello que funciona, o no lo cambies por que sí. Hazlo con criterio y porque ese cambio aplicará mejoras importantes. Huye de las ocurrencias porque son peligrosas. En este post estoy hablando principalmente de cambios y transformaciones que son invevitables. Existen necesidades de cambio que, de no abordarlas, el futuro de tu empresa será incierto. Para comenzar céntrate en aquellos cambios que, de no aplicarlos, te puedan llevar a un cierre por obsolescencia.

Por mi forma de ser lo tengo más fácil en momentos disruptivos como el actual. Me gustan los cambios. Siempre me han gustado. Cuando nos reunían desde dirección para comunicar que se iba a cambiar un programa de gestión de contactos/clientes (CRM), yo me ponía contento y los demás me miraban raro. Si nos llamaban para explicarnos que tendríamos que vender un producto o servicio nuevo, me encantaba la noticia porque así aprendía cosas nuevas. Los demás me seguían mirando raro.

Si quieres proponer un cambio, una evolución o una transformación en tu empresa, hazlo de forma inteligente. Mide muy bien tus palabras y protégete. Seguro que encontrarás a muchos detractores que estarán encantados de que fracases. Y una vez hayan constatado que ese cambio no era posible, «bailarán sobre tu tumba».

 

Cambiar sin miedo. ¿Sabes qué es innovación y su importancia?

 

Yo nunca tuve miedo a la hora de proponer cambios y llevarlos a cabo. Cambios que consideraba mejoras importantes de lo que se venía haciendo hasta ese momento. Jugué fuerte y por suerte siempre gané. Quizás siempre lo he conseguido porque no tengo miedo. Vivo sin miedo a las transformaciones necesarias que debemos ir abordando en la vida.

Parte de ese éxito también reside en que mido muy bien la necesidad de los cambios y sus consecuencias, y los pongo en práctica cuando lo veo muy claro. En las tres multinacionales en las que trabajé durante 15 años, aproveché mi condición de manager para poder implementarlos. Años más tarde supe que en muchos de esos cambios había personas esperando que fracasara. Para despedirme. Así de claro y así de duro.

Si sabes qué es innovación y la importancia de aplicarla, yo te diría que seas valiente, pero es cierto que una decisión así hay que tomarla con cautela. Ve con cudado. Puede estar en juego tu puesto de trabajo. Hazlo de forma inteligente y protégete. Si en tu actual empresa no hace falta que tengas miedo a la hora de implementar mejoras, felicidades. Porque eso significa que estás trabajando en una marca que valora a las personas implicadas y valientes. Una marca que potencia la innovación. Apróvechalo. Esto no pasa todos los días.

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