¿Por qué me miras así? #TodoEsBranding

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CULTURA

Es curioso que estemos acostumbrados a escuchar: “es inocente hasta que no se demuestre lo contrario” y, por contra, pensemos de forma totalmente opuesta.

Yo siempre había escuchado que si repites algo hasta “la saciedad”, se convierte en real aunque sea mentira. ¿Por qué no otorgamos el beneficio de la duda en lo profesional?. Tendemos a ser desconfiados por naturaleza y esto nos perjudica muchísimo. Cuando comenzamos a trabajar con una persona, da igual si es con contrato laboral o externo, estamos buscando el fallo o la justificación para determinar que no vale. ¿Somos pícar@s?, ¿es, quizás, la herencia del Lazarillo de Tormes?…

¿Y SI NOS RELAJAMOS?

Comenzar una relación profesional de esta forma es muy estresante y desagradable. En muchas ocasiones, además, está abocada al fracaso. Lo que realmente me inquieta es que se prefiera que “salga mal” para demostrarse a uno mismo que no iba a funcionar, cuando lo realmente inteligente sería crear un escenario idóneo para construir algo sólido.

Creo que todos hemos experimentado alguna vez los dos polos opuestos: trabajar bajo presión, estrés y desconfianza o hacerlo con tranquilidad y confianza. El resultado es totalmente opuesto. ¿Qué nos lleva a aplicar aquello que por lógica sabemos que no funcionará?: lo aprendido.

¿CÓMO DESAPRENDEMOS?

Estamos, quizás, ante la “pregunta del millón” y aunque es muy difícil hacerlo, se puede. Es difícil porque estamos rodeados de personas que piensan y actúan de esta forma y un comienzo sería arrimarnos a aquellas que lo hacen de forma diferente. Es muy gratificante experimentar y sentir que confían en ti y eso se transmite en tu trabajo.

Para aprender a desaprender tenemos que practicar y experimentar, no hay recetas milagrosas y lo importante es estar convencid@s de que queremos hacerlo, de lo contrario, no funcionará. Si lo conseguimos seremos más felices y viviremos más tranquilos, no estaremos alerta porque habremos comenzado a confiar y dedicaremos todos los esfuerzos de forma positiva.

Es importante trazarse un esquema y darnos tiempo, no se desaprende en dos días, a veces se tarda años pero cuando se consigue es muy gratificante, os lo garantizo. Cuando comienzas a ver los resultados te das cuenta de que las personas valen la pena y no te preocupa qué estarán haciendo a cada momento, estarás convencido de que aportan valor a tu negocio.

¿CUÁNDO PASAR A LA ACCIÓN?

Ya, ahora mismo.

RESPETO Y EMPATÍA, SON ASPECTOS CLAVE

Para imaginarnos cómo se siente la persona que está siendo “juzgada”, debemos ponernos en su lugar. Es una persona, igual que nosotros, con sus problemas, necesidades, inquietudes y si nos mostramos abiertos, tolerantes y tranquilos, conseguiremos que supere su nerviosismo inicial e intención de agradar y/o demostrar lo más rápido posible.

Si creamos el ambiente idóneo para que trabaje de forma tranquila y segura, además de la motivación, conseguirá los resultados antes de lo que pensamos.

Otra de las cuestiones a tener en cuenta es el respeto. Si contratamos los servicios de una persona porque nosotros no tenemos el tiempo o la experiencia necesaria, debemos respetar y confiar en su trabajo. Es importante no juzgar ni entrometerse en un terreno desconocido para nosotros. Si no somos capaces, la pregunta que deberíamos hacernos es: ¿si no confío en esta persona, por qué la he contratado?.

¿INFLUYE TODO ESTO EN LOS RESULTADOS DE MI EMPRESA?

Sí. Cuando un cliente, real o potencial, recibe un trato amable y tranquilo, lo agradece y también pasa a confiar en nuestro negocio. El efecto cascada, está totalmente demostrado. Sería interesante comenzar a trabajar en el cambio por convicción, porque estamos convencidos de que es mejor y más agradable trabajar así. Sería interesante comenzar a trabajar en el cambio porque creemos en las personas y en las relaciones profesionales respetuosas y humanas. Si de momento lo haces para que tu negocio funcione mejor, es un paso y espero que, al final, te convenzas de que hacerlo así es mejor para todas las personas, no sólo para ti o tu empresa.

Y tú, ¿te planteas trabajar en un cambio tan profundo?

FOTO: Iván Melenchón Serrano

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¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo?

 

¿POR QUÉ NO VALORAMOS MÁS LA EXPERIENCIA?

Vivimos en una cultura donde parece que la experiencia “no es un grado”, estamos acostumbrados a leer anuncios de trabajo en los que se buscan perfiles de no más de 40 años. En algunos casos, este tipo de anuncios se justifican diciendo que quieren una persona joven para que comience una carrera en la compañía, se forme y bla, bla, bla…

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No soy tu enemigo

No soy tu enemigo

Os quiero explicar la historia de Julio, una persona entusiasta, activa, emprendedora… como muchas de las personas que conozco.

Julio tuvo la suerte de encontrar un trabajo interesante, donde estaba claro que debía triunfar. En las entrevistas ya le comentaron que tenían un plan de carrera para todas las personas de la organización porque aquí, hablaban de personas, no de trabajadores.

Julio tenía la suerte de comenzar a trabajar en una empresa que valoraba por encima de todo su capital humano. La primera semana todo fue un camino de rosas, le presentaron a todos sus compañeros y le indicaron cuál sería su lugar de trabajo, tuvo suerte, estaba justo al lado de una ventana con unas vistas espectaculares de la ciudad.

Cuando Julio quiso saber cuándo comenzaría su formación, le indicaron que no se preocupara que le asignarían a una persona que le asesoraría en la forma de trabajar y que le presentaría a unos cuantos clientes para que se fuera familiarizando con las presentaciones y el funcionamiento interno.

Pero pasadas las 2 primeras semanas todo cambió, Julio comenzó a sentirse observado y juzgado y tuvo que salir a vender sin la formación y los medios necesarios. Transcurrido el primer mes, preguntó que cuándo se realizaría aquella formación y la respuesta ya no fue tan amigable. Hacía 4 ó 5 días que había comenzado a sentir que dudaban de él y que se preguntaban si aguantaría la presión, si realmente tenía tolerancia a la frustración, si sería capaz de llegar al objetivo marcado…

No hubo comunicación ni empatía y 2 meses más tarde, Julio estaba de nuevo buscando trabajo sin saber realmente por qué le habían llegado a considerar casi “un enemigo”.

En muchas ocasiones sucede lo mismo con los clientes y la empresa que no cuida, escucha, comprende y participa con sus clientes, es probable que sufra más de lo que debiera.

Para llegar a entender las necesidades de tus clientes, primero debes entender que trabajas con personas y que necesitan sentirse valoradas y escuchadas. La realización personal en el trabajo no depende únicamente del sueldo, como muchos piensan todavía.

Para que un proyecto profesional tenga continuidad y sea exitoso, debemos confiar en las personas (recuerda que los clientes lo son). Entender sus necesidades y respetarlos es básico y de esa forma podremos proyectar una imagen mucho más profesional.