Las vacaciones bien, supongo… #comunicación

 

Nos encanta compartir y es muy probable que por ese motivo subamos fotos (a veces de forma compulsiva) a las redes. ¿Nos ha salido una paella perfecta? Hago mi foto, le añado filtro o no y a Facebook! ¿Estamos en un hotel de ensueño? Como siempre llevamos nuestro smartphone, nos hacemos una instantánea en la piscina y la subimos a Google+…

La esencia de las redes sociales es compartir y cuantos más seguidores acumulemos más subirá nuestro ego, porque aumentará la posibilidad de que esas fotos sean valoradas o compartidas. No nos engañemos, a todos nos gusta. En los medios sociales solemos proyectar una imagen exultante y llena de felicidad. No digo que debamos compartir los momentos más íntimos o menos felices, me refiero a que sería interesante construir una imagen menos superficial y más real. ¿Has pensado que puedes mostrar cómo eres y qué te motiva a nivel profesional a través de tu imagen personal? Pero no lo muestres todo, así aumentarás las probabilidades de que te contacten para saber más.

Este post va dedicado a empresas o profesionales que estén interesados en la comunicación, pero es aplicable a cualquier persona y medio. Si hablamos de comunicar y aquí no importa que seas empresa o particular, no deberías hablar de ti en exclusiva. Si te interesa mantener la atención y el interés de tu audiencia, ésta, debe sentirse identificada. Como ejemplo podríamos tomar a un monologuista. ¿Por qué nos suelen hacer gracia determinados monólogos? Porque nos sentimos identificados ya que utilizan momentos cotidianos, cosas que nos suceden a todos a diario y eso nos hace participar en la historia. Además le suelen dar un toque “caricaturesco” y a veces un poco ridículo pero no importa, porque a quien le está sucediendo no es a ti, es al cómico que se encuentra en el escenario.

Me gustaría destacar que si quieres sentirte protagonista absoluto de vez en cuando no pasa nada, también lo mereces, pero no todo interesa a tus interlocutores. Lo malo es hacerlo por sistema, a todas horas y todos los días, así conseguirás que tu audiencia desconecte y pierda el interés porque dejará de sentirse identificada y te volverás previsible. Para que una historia les enganche, deberías pensar en ellos y comunicar para ellos, no para ti. También es importante hacer una distinción entre perfiles de empresa y personales, para los primeros tenemos menos concesiones, para los particulares, disponemos de margen y nos podemos permitir alguna que otra licencia todas las semanas…

 

3 formas distintas de compartir lo mismo

Me gustaría ilustrar de forma sencilla y clara cómo puedes comunicar lo mismo, pero de una forma muy distinta. Supongamos que quieres hablar de tus vacaciones, cosa que recomiendo, porque te hace más cercano a la audiencia y muestra tu lado más humano (recuerda que el profesional agresivo y casi sin sentimientos, ya no está de moda). Puedes hacerlo de tres formas muy diferentes:

1 – Yo y solamente yo…

Este verano lo he pasado muy bien, supongo que lo habrás notado porque he subido un montón de fotos mías: en la playa tomando una copa en el chiringuito, en la playa tomando el sol, surcando los mares en un fantástico velero… Cada tarde me he arreglado después de la playa y hecho fotos, mías, tomando un helado o un mojito. Entrada la noche he cenado en lugares fantásticos, supongo que habrás visto todas mis fotos y después de cada cena he visitado las zonas de fiesta más famosas del lugar (habrás visto mis instantáneas bailando). Pero todo lo bueno se acaba, qué pena, me habrás visto cariacontecido y en la terminal de vuelta o en un atasco intentando entrar en la ciudad, también me hice fotos!

Subir todo este material a las redes sociales puede ser bueno y más si es creativo. ¿Tienes decenas de fotografías y te apetece subirlas casi todas? Las puedes recopilar en 2 ó 3 álbumes para que no sea una subida constante de contenido visual, piensa que llenar el TL de tus seguidores a todas horas puede resultar invasivo. Si no acumulas tanto material, puedes compartirlo en pequeños post, de forma escalonada y a lo largo de toda la semana.

2- Tus seguidores como protagonistas y tú como argumento

En la forma de redactar es aconsejable evitar el “yoísmo” permanente, en las redes sociales impera la colectividad (o debería) y no la individualidad. Cómo redactes el texto que acompañe a cada una de esas fotos o álbumes, influirá a la hora de hacer que tus seguidores se sientan partícipes o meros convidados de piedra.

Lanzar una pregunta aprovechando una situación cotidiana puede ser un buen pretexto para motivar la conversación.  No es lo mismo hacerte una foto en la playa destacando que lo estás pasando muy bien, que la misma instantánea preguntándoles qué es lo que más les gusta hacer en su tiempo libre y frente al mar.

Las fotografías van a gusto de cada uno, lo que sí te aconsejo es que haya variedad. No subas única y exclusivamente “selfies” o fotos tuyas en primer plano. Volvemos a lo mismo, si te vuelves previsible, dejarás de generar interés.

3- Que además lo hagas convencido

De nada servirá conseguir que tu audiencia se sienta protagonista de la historia si no lo haces convencido, si no demuestras que te encanta compartir y relacionarte. NO todos estamos preparados para comunicar y menos si hablamos de generar conversaciones. No basta con tener delante el manual del buen comunicador si no te sale de forma natural, se notará.

Y tú, ¿te decides a crear una buena estrategia y generar “engagement” en todas tus comunidades?

 

FOTO: Michael Carian

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