¿Trabajas en una empresa metrosexual? #TodoEsBranding

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A casi todos nos han enseñado que negocios y sentimientos deben ir separados. Superiores y subordinados no pueden congeniar demasiado y demostrar que lo pasas bien en horas de trabajo, puede relegarte a la categoría de irresponsable. Tener empatía o mostrarte cercano con tus subordinados, todavía se considera como un signo de debilidad o un error. No hace tanto, ser un ejecutivo agresivo estaba bien visto y muchas personas aspiraban a serlo. Parece que esa moda ha pasado y ahora lo que se lleva es ser social. Reconozco que me gusta mucho más y espero que esta moda haya venido para quedarse.

A CONTRACORRIENTE

Somos sociales y acatamos (la gran mayoría) unas normas de convivencia que existen para que no reine el caos. Las sociedades más grandes están formadas, a su vez, por otras más pequeñas que conforman familia, amigos, compañeros de trabajo, comunidad educativa… Nos preocupan cosas muy similares como la seguridad, el trabajo, la salud y nunca he entendido por qué nos comportamos de forma tan irresponsable, injusta y dura con nosotros mismos.

Tenemos problemas e inconvenientes muy similares y la vida personal y laboral son inseparables, tanto física como mentalmente. ¿Tienes problemas con tu pareja?, ¿tu hijo/a no se integra en la escuela?, ¿no tienes quién cuide a los menores cuando tú estás trabajando?. Una o varias de estas cuestiones afecta directamente a tu rendimiento y capacidad en el trabajo. Y lo peor y más incomprensible es que tu superior no lo comprenda aunque sufra los mismos inconvenientes. Eso sí, ser tu superior le confiere la potestad para atender tu llamada en su casa, cuidando a su hijo/a el día que tiene fiesta local en el colegio. No se “esconderá” aunque te haya dejado claro que tú lo tienes prohibido, porque es tu superior y cree que lo es más allá de lo estrictamente laboral. Hay cosas que no están bien planteadas, carecen de sentido, además son tremendamente desmotivantes e injustas.

HUMANIZANDO LAS EMPRESAS

Supongo que la revolución industrial tiene mucha responsabilidad en todo esto. No olvidemos que somos unidades productivas, no personas y se nos trata como tales. Una unidad productiva no tiene sentimientos, ni familia, ni problemas… Una unidad productiva simplemente es rentable o no, tan sencillo como esto. Si consideramos que no es rentable, la cambiamos y punto. ¿Para qué buscar la raíz del problema? ¿por qué reconocer que no tenemos ni idea de por qué falla? Lo más sencillo es substituirla por otra pero lo sencillo no siempre es rentable. Si el cambio de esta unidad productiva, se justifica en términos de rentabilidad, ¿tiene sentido cambiarla por otra si saldrá más caro?.

Las personas cambiamos y las sociedades también, estamos comprendiendo que es importante conciliar vida personal y laboral. Y lo mejor es que se está llevando a cabo por convencimiento. De todas formas, nos queda mucho por recorrer y deberíamos tener más empatía. Es importante comprender que la cuestión no es entre superiores y/o subordinados, es entre personas. Si no lo planteamos de esta forma, el cambio habrá sido interesante pero no suficiente.

ECONOMÍA

En términos económicos, es insostenible tener más jubilados que personas en edad de trabajar. No hace falta ser economista para darse cuenta y todas las acciones que se llevan a cabo, van en contra. Los sueldos bajan, las ayudas se eliminan, una guardería cuesta más de 500€ al mes y los abuelos tienen que cuidar a los nietos porque los padres no pueden pagarla. Si no tenemos hijos, esta descompensación será cada vez mayor e insostenible. Las personas encargadas de gestionarlo miran hacia otro lado pero el problema existe y se está enquistando.

CUESTIÓN DE RESPONSABILIDAD

Si decides vivir la aventura de tener hijos en una sociedad tan dura, te lo pondrán muy difícil para que puedas educarlos tú mismo/a. Si se te ocurre luchar para conseguirlo, te tratarán de irresponsable o de vago/a.

Una sociedad que no permite a padres e hijos estar juntos, es una sociedad tremendamente irresponsable y avocada al fracaso. A los más pequeños, les robamos la figura de los abuelos y a los más mayores, les damos el peso de la educación de los niños. Los abuelos siempre han sido “equilibrantes” y beneficiosos para la educación de los niños, en la actualidad, son unas figuras que casi no podemos definir. No son ni padres ni abuelos, eso sí, los estamos destrozando tanto física como mentalmente.

EMPRESA

Si desde la administración no se tienen en cuenta estas cuestiones, deberíamos denunciarlo y luchar para conseguirlo, pero ¿qué hacemos mientras no lo conseguimos? No nos queda otra que pedir a las empresas que se adapten y aquí entramos en conflicto. Las empresas denuncian y no les falta razón, que esta cuestión debería ser abordada desde la administración. Lo que está claro es que si no ponemos remedio, las personas seguiremos sufriendo esta incoherencia y por ende, también las empresas.

Para terminar y según la Wikipedia: Un metrosexual es un hombre o mujer que siente una gran preocupación por su imagen (…) El prefijo metro proviene de metrópoli y refleja que se trata de una tendencia principalmente urbana”

Espero que: empresas, administración y sociedad en general, se preocupen más por la imagen que estamos dando. Dar la espalda a cuestiones tan importantes, tiene una repercusión muy negativa. Las personas deben estar por delante de la economía.

Y tú, ¿quieres trabajar en una empresa “metrosexual”?

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5 pensamientos en “¿Trabajas en una empresa metrosexual? #TodoEsBranding

  1. Me parece tremenda la reflexión que haces Albert, supongo que todos nos hemos hecho la misma reflexión alguna vez, pero por H o por B seguimos embarcados en esta misma dinámica, que nos lleva a todo lo que apuntas, a una sociedad cada vez más difícil para construir planes a largo plazo como proyectos de vida personales, no ya familiares que desde luego, sino también incluso de forma individualizada como personas.

    Siento, tal y como te decía esta mañana que la palabra conciliación es una quimera, y que cada vez más, además de denostada.

    Mi formación previa con la carrera y el Máster es en Recursos Humanos, la verdad es que por entonces me costaba entender bien el término ese de utilizar el término “Recursos” junto a “Humanos”, el problema es que pronto me di cuenta que tenía trampa el término, o venía bien para ser utilizado dependiendo de como la empresa de turno tratase a sus empleados, si para ti el empleado según el modelo clásico de la revolución industrial son simples números y mano de obra, hacías más hincapie en el primer término de Recursos, si por el contrario tenías una visión más focalizada en las aptitudes y habilidades de las personas, en su desarrollo personal como individuos y inquietudes te puedes focalizar en “humanos”. Así es que como llegué un buen día a entender el término, por mucha definición y teoría que me dieron al respecto…

    Creo que antes o después vamos a tener que evolucionar hacía ese segundo modelo, el valor va a estar en las personas, o eso espero.

    Saludos, muy interesante el post. Siento el rollo que he metido.

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    • Hola, RaMGoN. Pensaba que te había respondido, disculpa.

      Celebro que te haya gustado, creo que no nos paramos a pensar sobre aquello que no tiene demasiado sentido o es incoherente. Entonces ni decir sobre tomar decisiones y actuar… Sufrir esta incoherencia no beneficia a nadie, aquí incluyo a las empresas, a las que insto a actuar aunque sea por egoísmo y para que funcionen mejor. La conciliación familiar y profesional es algo que está por construir ya que en nuestro país, brilla por su ausencia y es una cuestión cultural. Espero que entre todos, podamos darle la vuelta. Muchas gracias por seguir mi blog y que pases una feliz semana!.

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  2. Cuanto nos queda por aprender… aunque no creo que las empresas sean mejores ni peores, lo somos la personas que están detrás de las empresas. Y el único que puede cambiar las cosas es el consumidor. ¿No eres responsable? No te compro. No hay otra. Un abrazo Albert, como siempre muy buen post tocando temas de fondo que importan.

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    • Muchas gracias Ángeles. Las “personas jurídicas” no pueden cambiar y está claro que muchas de las físicas no lo tienen apuntado en sus agendas. Desaprender es muy complicado, lo peor, que ni siquiera se plantean que hay formas mucho mejores y más rentables de hacer las cosas. Un abrazo!

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